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miércoles, 22 de febrero de 2017

Ojos de universo - María A. Monaco







El tiempo gira como engranaje desvariado.

Exhalo del ayer lo que fuga de mi blusa

con el dolor irremediable de los no

(no dichos no negados no queridos no)

La alfombra del pasado me destierra

de los mágicos paisajes

que acaso asoman de los libros sin prensa.

El azul ha teñido de universo el fondo de mis ojos

(no decide mi mente no)

Ahora es tiempo de mi esencia,

de estrenar mi otra vida:

la que espera ingrávida entre esas lámparas de nácar

que encierran las estrellas,

mientras un chamán agita una bolsa de semillas.



María A. Mónaco

sábado, 16 de julio de 2016

Soles - María A. Mónaco




Soles

Soles hambrientos de arena.
La huella del día nos separa.
Ni acá, ni a mitad de la vida:
un poco más lejos de la roca
que cargamos en el bolsillo.
Día a día, el viento salino crece
y espera mojarnos el pelo de rocío.
Pero el momento no llega.
Los satélites giran como dioses
que tiempo atrás enloquecieron.

María A. Mónaco

jueves, 31 de marzo de 2016

Dios no lo sabe - José Ángel Buesa



Dios no lo sabe, pero yo estoy triste
Como los viejos pozos en la tarde;
Triste como el portón de la herrería
Que hace cien años que no ha abierto nadie.
Ya le encuentro sabor de sed al
Agua, viendo crecer un trigo miserable;
Y todo se me va con el otoño,
Pero Dios no lo sabe.

Dios no lo sabe, porque está allá arriba,
Y yo acá abajo, triste a mi manera;
Yo, que ya sé lo que no dice el viento
Y de qué modo hay que pisar la yerba.
Dios no lo sabe, pero yo lo digo,
Solo en la noche, solo en la tristeza,
Y eso que sé que nada cambiaría
Aunque Dios lo supiera.

Yo sé el camino del que sigue andando
Derechamente hacia ninguna parte,
Y ese lado del tiempo donde hay nieve
Para el pequeño amor que llega tarde.
Yo sé cómo se cierra cada puerta
En el anochecer de cada calle;
Y sé que hay un sol negro que da sombra,
Pero Dios no lo sabe.


Yo sé del hacia abajo en las raíces,
Sin hacia arriba, hacia la primavera;
De la lluvia que llueve y ya no es lluvia
En la arena que sigue siendo arena.
Dios no lo sabe, y nada cambiaría,
Nada, por más que un día lo supiera.
O tal vez Dios lo sabe,
y está triste sin que nadie lo sepa.

viernes, 22 de enero de 2016

Silencio - María A.Mónaco



Silencio

Colgado de bruma marina se pasea
en la ciudad perdida de mi mente.
Estampado invisible del mantel.
Diapasón de la noche que no muere.
Habito el horror de este silencio
en los mástiles de un viejo bote
que se lleva el arlequín del día.
Nadie mira un pájaro sin voz
atrapado en la punta de una rama

María A. Mónaco

martes, 17 de noviembre de 2015

Nocturno - María A. Mónaco



Nocturno

La noche respiró en mi oído
y arrojó su catarata de luces.
No pude dormir en horas
deshojando el cielo de fuego.
Cortesía de cristal y pestañas.
Decisión milésima de tu brazo.
¿Puedes ver mi huella sin rostro
trepando en rocío hacia la luna?
Busca las canciones de ancestro
que emocionan la piel y los dedos.
No hay secreto en la brisa marina:
el rumor de las sales puede elevarse.
Te espero hace siglos y surcos
en el áureo recodo de las caracolas.

María A. Mónaco

viernes, 6 de septiembre de 2013

Para ti - Mario Islasáinz






Para ti


Escríbeme en el alma

el tiro certero de lo inquebrantable.

Ausencia del todo en el revés de lo ido.

Sable que en la penumbra

comprende el juego del resplandor

que ha huido,

diafragma que descompone

la desmesura de ésta necesidad

que reclamo.

Balbuceo de tu vientre

sin alumbrarse.

Prisma que rebasa

la suspensión de líneas

escritas al vacío,

por este derrotado

que denuncia

haber caído en la servidumbre

de la palabra escrita,

solo para ti.


Mario Islasáinz

(poeta mexicano contemporáneo)